Del Totumo Guarenero a la puerta de Escandinavia: Una breve reseña musical





Todos en Guarenas conocían bien a Los Canónico, una familia de músicos establecida con Agostino, el padre, pero nadie esperaba que en la más pintoresca de sus calles naciera la obra más icónica de la ciudad. Alexander Livinalli: ¿Innovación versus tradición?; miembro de una de las familias más destacadas y arraigadas de Guatire demuestra que no son contrarias, sino que van de la mano. Ron Davis Álvarez, De Guatire a Guarenas, a Caracas, a Maracaibo, a Chile, a Groenlandia y a Suecia, este venezolano ilustre, natural de Caracas, pero guatireño por gentilicio, lleva la música y la enseñanza más allá de cualquier frontera. Una breve reseña sobre guatireños (y guareneros) que van más allá de las fronteras.


UN ILUSTRE TOTUMERO




Benito Canónico Carballo, nacido en Guarenas, Estado Miranda el 3 de enero de 1894, fue un compositor, multinstrumentista, orquestador y docente de la Nación, hijo de Agostino Canónico, músico inmigrante italiano y María de la Cruz Carballo. Su primera instrucción musical provino de sus padres con quienes, junto a sus seis hermanos, formó parte de la Orquesta Canónico, que tocaba en las plazas del pueblo.

Ansioso de seguir aprendiendo, en 1914 entra en una banda marcial, donde toca el cornetín, complementa sus conocimientos de contrabajo e incursiona en la ejecución de la trompeta, el trombón, el bombardino y el clarinete; para la década de 1920 se traslada a Caracas junto a su familia (para entonces ya se había casado con Luisa Amelia Aponte) y continúa sus estudios en la Escuela de Santa Capilla, además de aceptar un cargo como profesor. Benito Canónico sería luego profesor de música en centros como la Escuela Normal Miguel Antonio Caro, la Escuela Sucre y el Colegio Bolívar. Asimismo, entre 1928 y 1956 fue miembro de la agrupación musical más antigua de la Nación, la Banda Marcial de Caracas y en 1953 fue miembro fundador de la Orquesta Típica Nacional.

Canónico no se limitó a la ejecución, también fue un notable compositor de valses, golpes y música para las fiestas de Guarenas. A pesar de que parte de su obra ha desaparecido, se conservan varios valses, como Recuerdo de Guarenas, Luisa Amelia, Infancia y El Sueño, así como golpes como El Macán, Pica Pica, Quirpa y El Cachicamo, pero la obra que hace de este maestro reconocido a nivel internacional es El Totumo de Guarenas, hito de la música venezolana desde que el guitarrista Alirio Díaz arregló el original de arpa para guitarra y lo estrenó en el Teatro Municipal de Caracas en 1960, con rotundo éxito. Desde entonces esta obra es referencia obligada a nivel mundial para los guitarristas clásicos, hito no logrado salvo por los valses de Antonio Lauro (por Natalia, en mayor medida).

Benito Canónico muere el 13 de octubre de 1971, a los 77 años, luego de un largo padecimiento cardíaco. Por su abnegada labor musical y su contribución a la Ciudad, fue declarado Hijo Ilustre de Guarenas por el Concejo del Municipio Plaza, siendo además un referente regional de la música venezolana, como no se vería en tal medida después de su contemporáneo guatireño, Vicente Emilio Sojo.





A LIVIN’ ALLEY, DIRÍA UN PERCUSIONISTA




Alexander José Livinalli Matamoros, nacido el 21 de julio de 1958 en Guatire, Estado Miranda, es un percusionista, director y docente, con una amplia trayectoria y discografía como sesionista. Personaje destacado de la Ciudad, ha colaborado con diversos artistas, entre los cuales destacan Gualberto Ibarreto (Este Es El Amor Amor), Un Solo Pueblo (12+1), Serenata Guayanesa (Una Amistad de 25 años, Serenata con Gurrufío, El Ferrocarril), Ilan Chester (Ilán Canta Onda Nueva), Huáscar Barradas (Encuentros, Mis Cosas Favoritas), entre otros.




Con el objetivo de llevar la música popular a otro nivel, asume en 2018 la dirección de la Orquesta Afrovenezolana Vicente Emilio Sojo, en el Núcleo Guatire de El Sistema, actividad que combina, como “guatireño de pura cepa” con su labor en las fiestas del Pueblo de Guatire y la Parranda de San Juan y San Pedro. En ambos lados de la balanza sobresale su labor docente, pues, ya sea en la Parranda o en el Núcleo, es el principal formador de la nueva generación de la percusión guatireña. Innovación y tradición, podría decirse.




UN GUATIREÑO EN EL POLO NORTE




¿Y si te dijera que uno de los cincuenta mejores maestros del mundo es venezolano? ¿Y que no sólo es venezolano, sino guatireño? Ron Davis Álvarez es su nombre y, además de este galardón, el Global Teacher Prize, es desde 2021 ganador del Göran Lagervalls, premio de la Real Academia Sueca de Música, por su trabajo con la Dream Orchestra de Gotenburgo, un proyecto que transforma las vidas de miles de jóvenes refugiados provenientes de Medio Oriente y África a través de la música. Embajador de El Sistema y director artístico de El Sistema Suecia, este guatireño de 35 años ha logrado trascender y hacer que su labor docente supere cualquier frontera. Desde 2015 trabaja en Suecia transformando y mejorando vidas, tanto en la Dream Orchestra, como en la Casa de Niños de Uummannaq, en Groenlandia.



Álvarez inició sus estudios en los Núcleos Guarenas y Guatire de El Sistema a los 10 años como violinista y, aunque no sabía entonces  de la que sería su vocación, a los 14 años ya daba clases a sus compañeros y los 16 ya dirigía una orquesta. Como él mismo comenta: “Yo me quitaba el uniforme para que los muchachos no supieran que su profesor estaba en el liceo”. Terminado el bachillerato, continúa estudios en el antiguo IUDEM, hoy UNEARTE, además de tomar clases de violín con el maestro Víctor Vivas y de formación docente con la maestra Franka Verhagen, directora ejecutiva de la Dream Orchestra.



“Mi sueño siempre ha sido viajar por todo el mundo. También, darles acceso a la música a personas de diferentes lugares. En especial donde no hay teatros ni salas de conciertos. A mí me emociona mucho viajar y dar clases en sitios donde la gente no está pensando en eso. Ahorita mi sueño es el entrenamiento de docentes que estoy haciendo a través de la Dream Orchestra en todo el mundo. No hay nada mejor que multiplicar lo que uno hace y, además, aprender de otros”, comentó Ron Davis en una entrevista a El Nacional. La Dream Orchestra es un proyecto que concentra jóvenes refugiados de varias naciones en un país al que “le falta sol y sonrisas” y al que él, en un generoso grano de arena, agrega cada día un poco más de ambos.




Fuentes consultadas:

https://campanariourbano.com/benito-canonico/

https://elsistema.org.ve/tag/alexander-livinalli/ 

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